Fue concebido como un espacio para la difusión de la lectura, particularmente,orientado al deleite del placer estético que nos proporciona la exquisita poesía y la multiplicidad de los universos ficcionales.
El abismo se hace más profundo cada vez que soy consciente de mi vacía existencia, a pesar de respirar vida a mi alrededor solo puedo sentir el silencio, cual sonido de alta definición instalándose en las estructuras más herméticas de mi alma. Irremediablemente, mi ser incomprendido se resiste a sentir complacencia cuando una egoísta soledad me contagia de una indeseable tristeza que tortura las delicadas fibras de mi morada espiritual.
Confesar una pérdida insustituible Es un reclamo imperativo de mi desvalido ser, Cuya existencia es tristemente anómala, Sentenciada a la soledad de la penumbra y Envuelta en el extraño egocentrismo De la más dulce mirada masculina.
Haciendo memoria descubro mi desventura Entonces entiendo amargamente Que el peligro no estuvo en conocerte Pero sí en la terrible tentación de admirarte. Ahora, declaro que es una sensación constante Depender de ti sin importar si es para vivir o morir.
Con una voz temblorosa proclamo mi verdad Mas parte de mi yo no reconoce esta debilidad; En estadios de una consciencia febril Ansío recuperar la voluntad expropiada, Resolver este estresante conflicto interno Y no ser más escindida por dolores intangibles.
Huir del deseado centro es un autoengaño Tampoco me consuela el anonimato de la periferia; Acepto vivir con el dilema de querer y no querer Porque la inacción es parte de mi naturaleza, Mi único aliento de vida es abrazar tu fina pluma Cual caracola envuelta en su armadura sentimental.
Si no quieres perderte en el olvido - expone Benjamn Franklin - tan pronto como estés muerto o corrompido, o escribes cosas dignas de leerse, o bien haz cosas dignas de escribirse. Interpretando esta contundente frase podemos colegir que el auténtico literato será aquel sujeto que se atreva a hacer de la actividad escritural un estilo de vida. La formación del literato debe aspirar a conjugar la preparación académica con la sabiduría e inspiración que le obsequia la vida misma.
La herramienta de trabajo del literato es esencialmente la escritura. Su quehacer no sigue, como algunos suponen la línea ociosa del facilismo, lo aventurero o lo improvisado. Por el contrario, consiste en un acto reflexivo, exhaustivo y disciplinado, involucra todo un proceso donde los conocimientos y la creatividad se amalgaman para plasmarse al fin en un producto artístico que impacte y cause placer por su estética verbal.
La imagen que se tiene del literato es inapropiada porque se le concibe como un individuo que ejerce una labor poco seria y que invierte su tiempo en cosas vanas. Esta forma de pensar está aun muy arraigado en la consciencia de las personas; de ahí que se menosprecie y no se confíe en la literatura como profesión puesto que en nuestro medio existe experiencias fácticas que demuestran que es imposible vivir de la literatura. Tal es el caso de excelentes escritores que por circunstancias de la vida no se vieron favorecidos por las casa editoriales y por lo tanto no tuvieron la oportunidad de publicar para poder subsistir.
A las personas pragmáticas como los empresarios, por lo general, solo les interesa los beneficios lucrativos que le rinde su trabajo. Y esta mentalidad que los gobierna hace que desde su posición califiquen despectivamente al literato como un cuentero, que malgasta palabras sin un rumbo fijo, que pierde su tiempo en cosas sin sentido porque muchas veces su esfuerzo intelectual no llega a ser recompensado con un sueldo digno.
La realidad de los escritores en el Perú es que tienen que ingeniárselas para tener el tiempo suficiente dedicado a la escritura. Escasean los escritores en actividad porque estos tienen que enfrentarse a un medio hostil producido por la piratería. Este gran mal de la sociedad impide al escritor dedicarse más tiempo al quehacer literario debido a que lo afecta económicamente y lo obliga a recurrir a otros tipos de trabajo.
Lo que les depara a los que deciden tomar la valiente decisión de ser literatos es un sendero difícil, pero no imposible de sobrellevar. El literato como escritor genuino debe prepararse intelectual y emocionalmente para no ser vulnerable ante las críticas despiadadas que el mundo entero le va infligir.
En una modesta opinión sobre el tema versado, considero que el carácter profesional de la literatura implica una disciplina. El trabajo del literato debe ser programático y basarse no en un método radical sino flexible. En este sentido, desmitificar la imagen del literato supone dejar de verlo como un improvisado fanfarrón y reconocerlo como un intelectual que aprende y desarrolla técnicas efectivas con la finalidad de perfeccionar su sistema escritural.
En definitiva, lo único seguro en el destino de los literatos es que en el acto de escribir encuentran un sentido de inmortalidad a sus vidas, de alguna manera retrasan su muerte porque, buenos o malos, sus escritos los sobrevivirán.
Estudio la carrera de Bibliotecología y Ciencias de la Información en la UNMSM. Esta profesión se encarga de formar especialistas capaces de diseñar, administrar y evaluar unidades, redes y sistemas de información. El perfil del profesional bibliotecologo supone ser un conocerdor exhaustivo de la variedad de fuentes de información que para una mejor gestión de los mismos se encarga de organizar y clasificar. Asimismo, para estar en consonancia con los tiempos modernos se apoya en la tecnología para el almacenamiento, recuperacion y transferencia de la información.
Muy aparte, eventualmente exploro el discurso poético para apaciguar las emociones que desestabilizan mi mundo interior.